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martes, 16 de diciembre de 2014

Contraste: el edificio de Nouvel y el pabellón temporal de KILO

Según la RAE, pabellón es el edificio que constituye una dependencia de otro mayor, inmediato o próximo a aquel. Este es el caso del pabellón temporal creado por el estudio de arquitectura KILO en la plaza pública frente al Instituto del Mundo Árabe de Jean Nouvel en París.

El pabellón se enfrenta al espacio público como contraste con lo existente. Contraste en su forma. Se trata de unas formas curvas, orgánicas, con ángulos agudos apuntando al cielo que, en definitiva, nada tienen que ver con la forma cúbica y ortogonal del edificio de Jean Nouvel, cuya fachada sigue una cuadrícula regular totalmente ordenada y racional. Contraste en cuanto a materiales. El pabellón está hecho a base de tiras de piel de camello cosidas entre sí, mientras que el edificio destaca por su fachada de vidrio con la característica celosía metálica. Contraste de colores. Contraste incluso en cómo los materiales se comportan bajo la misma luz.
Lo mejor es ver las imágenes que hablan por si solas.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

El problema que veo en esto que llamamos arquitectura efímera es que al final las instalaciones suelen quedar excluidas en el diseño del susodicho pabellón lo cual nos lleva a tener que crear un "pabelloncito" para el pabellón principal donde metemos los baños y "todo aquello que molesta". En el caso de la obra de KILO los aseos y la pequeña cocina que da servicio a la cafetería instalada dentro del pabellón, están agrupados en otro volumen situado a unos metros de distancia que podéis ver haciendo clic aquí. Es un "sub-pabellón" blanco con forma de prisma que camufla unos clásicos containers.

Al parecer la regla del diseño consiste en: lo que no sepas cómo solucionar en tu edificio o pabellón, lo agrupas y creas otro pabellón de menor tamaño que de servicio al primero y así sucesivamente hasta que "das solución" a todos los problemas arquitectónicos de esta arquitectura efímera.

Carmen Valtierra de Luis (@Carmen_Valti - @Limahoya)

domingo, 26 de octubre de 2014

El Centro Pompidou y París

Mucha gente critica la estética del Centro Pompidou. En general este edificio no es bien recibido entre los propios parisinos. Sin embargo no mucha gente conoce o ha visitado sus recorridos de pasarelas exteriores desde donde se puede admirar la belleza de la ciudad de París con todos sus puntos singulares, desde MontMartres, hasta Notre Dame, la Torre Eiffel, Montparnasse, La Défense al fondo, etc.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis


Pero el Centro Pompidou no es solo un acierto por tener una de las mejores vistas de París sino por dotar a la ciudad de espacios urbanos llenos de actividad. En uno de los cascos urbanos más densos del planeta, el centro Pompidou se hace hueco y abre su espacio colindante como plazas públicas que esponjan el tejido urbano.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis


Aquí os dejo este vídeo donde el propio Richard Rogers habla de su proyecto para el Centro Pompidou que realizó junto a Renzo Piano, muy interesante:
[en inglés] "The Pompidou captured the revolutionary spirit of 1968" - Richard Rogers




Carmen Valtierra de Luis (@Carmen_Valti - @Limahoya)

martes, 20 de mayo de 2014

El acierto del proyecto de renovación del Rijksmuseum

Después de 12 años cerrado al público, el Rijksmuseum por fin abrió sus puertas de nuevo el pasado año 2013. Hasta entonces tan sólo se podía visitar el 20% de su contenido.
La primera vez que me topé con el proyecto de renovación del Rijksmuseum llevado a cabo por Cruz y Ortiz, fue en una conferencia en la universidad cuando aún era estudiante. Lo que más me atrajo del proyecto fue su relación con el espacio público gracias al pasaje en planta baja que atraviesa el edificio. Ya por aquel entonces Cruz y Ortiz explicaron que estaba siendo una pesadilla luchar por que les dejaran reabrir dicho pasaje. En el pasado ya existía pero debido a la reglamentación especial de seguridad del museo fue especialmente difícil reincorporarlo en el proyecto de renovación.
Así lo describen los arquitectos en su página web:
"[...] Un pasaje, prácticamente una calle, atraviesa el edificio de norte a sur dividiéndolo en dos partes, obligando a tener dos entradas, dos escaleras principales y ocasionando que sólo en planta principal se encuentren conectadas las zonas este y oeste en que el edificio queda dividido en sus plantas de semisótano y baja.
[...] La intervención sobre el edificio consiste, por un lado, en realizar una nueva y única entrada al museo a través del pasaje, con la dificultad añadida de conservar el paso público de bicicletas, y por otro, en liberar los patios recuperando hasta cierto punto su estado original.
Una escalera abierta a la entrada del pasaje trasladará al visitante a un gran hall central situado por debajo del nivel de la calle, que unirá las alas este y oeste del edificio." 

En mi humilde opinión es uno de los mayores aciertos del proyecto.
Hace poco he tenido la oportunidad de visitar el edificio de nuevo y de poder ver con mis propios ojos el proyecto terminado.

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

Al más puro estilo haussmaniano, el pasaje conecta dos zonas de la ciudad permitiendo la continuación de uno de los ejes más característicos de Amsterdam.


Fuente: www.cruzyortiz.com

Fuente: www.cruzyortiz.com

viernes, 18 de abril de 2014

Hackear la ciudad a pequeña escala

Antes de nada conviene definir el término hackear. Podéis encontrar una buena explicación en Wikipedia pero personalmente me quedo con la definición que he encontrado en la web El correo de las Indias:
"Hackear es utilizar el conocimiento que tenemos sobre un sistema de cualquier tipo para desarrollar funcionalidades para las que no había sido diseñado originalmente o hacerle funcionar de acuerdo con nuevos objetivos."
El término proviene del mundo de la informática pero actualmente se ha extrapolado a cualquier tipo de sistema.

La siguiente historia está basada en una experiencia personal. Sucede en el paso para peatones de una calle principal con bastante tráfico rodado. Para que los peatones puedan cruzar la calle hay un semáforo regulado con un botón que al pulsarlo cambia la luz a color rojo y detiene el tráfico rodado. Cuando alguien pulsa el botón, el semáforo tarda entre 10 o 20 segundos en detener el tráfico. La calle tiene una longitud considerable. La cruzan otras calles perpendiculares pero sin rotondas, es decir, que a lo largo de la calle principal hay bastantes semáforos que interrumpen el tráfico de los vehículos.




Al principio, cuando comencé a usar esa ruta y tenía que cruzar por ese paso de peatones varias veces al día, me di cuenta de que había personas que no pulsaban el botón pero que esperaban para poder cruzar la calle. Pensé que no sabían que había un botón que debían pulsar para que el semáforo se pusiera en verde y así poder cruzar. Aunque siempre llegaba alguien que conocía de la existencia del botón, lo pulsaba y así todos podían cruzar igualmente.
Este paso de peatones existe porque justo al lado hay una estación de tranvía. El semáforo está regulado por un botón porque así la interrupción del tráfico rodado se limitará, principalmente, a la frecuencia con la que pase el tranvía por esa estación. De este modo se minimiza la interrupción de la marcha de los vehículos. Pero qué pasa con las personas que esporádicamente pasan por allí y también desean cruzar la calle. Sencillamente pulsan el botón y cruzan. Hasta aquí todo es normal. El sistema está bien pensado.
En términos de eficiencia en el sistema, parar el tráfico para que crucen 20 personas es más eficiente que parar el tráfico para que cruce una sola persona. Pero aún así hay que permitir que esa persona cruce la calle.
El máximo consumo energético de un vehículo se produce cuando éste tiene que frenar, detenerse y volver a reanudar la marcha. Esto multiplicado por 5-10 vehículos es lo que ocurre cada vez que alguien pulsa el botón de ese semáforo.
Al principio, cuando yo cruzaba la calle pulsaba el botón por inercia, sin pensarlo. Después de un tiempo comencé a observar y a darme cuenta de que cuando no era hora punta de máximo tráfico y sólo estaba yo esperando para cruzar la calle, en vez de pulsar el botón y detener forzosamente a los vehículos, simplemente podía esperar unos segundos más hasta que el grupo de coches hubiera pasado y así pudiera cruzar yo. 
En el sistema urbano, a veces seguimos normas sin preguntarnos por qué. Cruzar en rojo está "mal". Al hacerlo soy consciente de ello pero ya os he explicado mi por qué.
Me gusta pensar que algunas de las personas que mencionaba al principio de la historia, las que no pulsaban el botón para cruzar, no lo hacían por ignorancia o desconocimiento como yo creía, sino que lo hacían por la misma razón que yo o simplemente por empatía hacia los conductores aburridos de tener que frenar y parar cada 200 metros.
Hay personas que conocen el sistema urbano y en vez de seguirlo a ciegas encuentran caminos para mejorarlo. A eso es a lo que llamo "hackear la ciudad a pequeña escala".

Os invito a visitar la web de Fabrique Hacktion donde encontrareis algunos ejemplos de lo que para mí significa hackear el sistema urbano. Me ha llamado especialmente la atención el proyecto nº10 Ticket-ticket-ticket. Se trata de un modo de dar un segundo uso a los tickets del transporte público que funcionan por horas/días para que así, mientras esos tickets siguen activos, puedan ser reutilizarlos por otras personas cuando el usuario inicial decida prescindir de ellos.
Recuerdo que cuando se introdujo la OTA, en mi ciudad era normal encontrar a alguien a quien "le sobraban unos minutos del ticket" y te lo cedía con una sonrisa. En todo caso, antes de tirarlo a la basura siempre será mejor dárselo a alguien, ¿no?

Carmen Valtierra de Luis (@Limahoya - @Carmen_Valti)

Nota: Os recomiendo leer El arte de hackear la ciudad un post de ÁRTICA.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Por qué el uso de Digicode?

El Digicode es el sistema de cerradura electrónica que se utiliza en París y en general en Francia. Consiste en un código numérico que se marca en un teclado que hace las veces de portero electrónico. Su función es limitar el acceso a las zonas comunes de los edificios de apartamentos aunque también se utiliza en edificios de oficinas y de otros usos. En algunos establecimientos de comida rápida se usa el mismo sistema para la entrada a los aseos de manera que sólo los clientes pueden usarlos, ya que el código aparece escrito junto al ticket de caja. El Digicode también se usa para limitar el acceso a ciertas estancias que requieren una mayor seguridad, como por ejemplo las cámaras de los bancos que contienen las cajas fuertes.

Digicode de París
Fuente: Wikipedia Commons

¿Por qué escribo sobre el Digicode?

Por pura curiosidad.
El sistema de Digicode es una de las cosas que más llama la atención a los extranjeros que van a vivir a París. Normalmente, estamos acostumbrados a tener dos llaves, una para la puerta principal del portal y otra para la puerta de tu apartamento. Sin embargo en París, la llave de la puerta del portal se ha convertido en un código que debes recordar. A veces incluso debes recordar más de un código para poder acceder a tu propia casa. En la tipología residencial parisina es normal tener que atravesar diferentes patios interiores consecutivos hasta llegar a la puerta de acceso a tu bloque de apartamentos, eso quiere decir que hay distintos Digicodes para cada entrada que deberás memorizar.

Como este sistema electrónico no me convence he preguntado a los propios ciudadanos el por qué de su uso generalizado; su principal respuesta ha sido que se debe a motivos de seguridad. Pero esa razón sigue sin convencerme porque al final un gran número de personas acaban por saber el Digicode de tu edificio. Por ejemplo, el cartero debe conocer el código de cada inmueble para poder repartir el correo en los buzones, ya que éstos se encuentran en las zonas comunes. Cuando realizas un pedido en el supermercado tienes que rellenar una casilla con tu Digicode para que los repartidores puedan llevarte la compra a casa. En general las compañías de gas, agua, luz, etc, también conocen el código de tu inmueble. Y, evidentemente, si organizas una velada o si invitas a alguien has de adjuntar tu código numérico en la invitación. De hecho, si tus invitados no recuerdan el código y casualmente no tienen batería en el teléfono para llamarte... no hay manera de poder comunicarse contigo aunque estén esperando en la calle frente al portal de tu casa. En la escena descrita anteriormente yo fue el invitado y creedme, es así.
Como seguía sin encontrar razones convincentes para el uso del Digicode fui directamente a la web de la empresa que los fabrica y en uno de sus vídeos publicitarios alegan como razón el hecho de que así no puedes cometer el error de olvidarte las llaves dentro de casa porque el código está en tu cabeza. Pero aún así puedes olvidarte las llaves de tu apartamento. La única ventaja sería el poder entrar a las zonas comunes y esperar al resguardo del frío a que llegue el cerrajero para que abra la puerta de tu piso.
Otra desventaja que veo: ¿Qué pasa si se te olvida tu propio Digicode?. No sé, es una situación atípica, pero con tantas cifras en la cabeza puede pasar y sobre todo durante los primero días después de que cambien el código (esto se hace por motivos de seguridad pero en muchos edificios no se cambia con a frecuencia necesaria o simplemente no se cambia). Por no hablar del hecho de volver a casa después de haber tomado unas cervezas. El humorista Marc Jolivet lo explica en su monólogo (en francés).
Para todos estos casos los smartphones se han convertido en la mejor solución para almacenar listas interminables con los Digicode de tus contactos.
Investigando sobre la historia del Digicode encontré un dato muy curioso. Resulta que su inventor es francés. Esto avala mi idea de que el uso generalizado del Digicode se debe a un factor cultural y social más que a una razón técnica, de seguridad o de comodidad.

Bob Carrière inventó el Digicode y en 1970 registró su patente. Al parecer la idea se le ocurrió mientras veía un episodio de la serie de dibujos animados Popeye donde un chef de cocina guardaba su cerveza en el frigorífico cerrando la puerta mediante una cerradura que se activaba marcando el número correcto en el teléfono que había sobre el frigorífico.
Bob tuvo la genial idea de aplicar este sistema a las entradas de los edificios. Me fascina pensar en cómo un invento así tiene una repercusión tan importante en el diseño urbano,en el diseño arquitectónico y en la vida cotidiana. Seguro que Elzie Crisler Segar, el creador de Popeye, nunca se imaginó esta historia.


Carmen Valtierra de Luis (@Carmen_Valti - @Limahoya)

Otros artículos de interés:
- Dolcecity (en español) 
- Pour la Science (en francés) 

sábado, 8 de febrero de 2014

EYE Film Institute, un icono en el norte de Amsterdam

El EYE Film Institute es un museo dedicado al séptimo arte. Está en Amsterdam, junto al río, en la zona Norte de la ciudad, una zona en pleno desarrollo.
En realidad este edificio no me interesa especialmente, no considero que en su conjunto sea un proyecto interesante, pero sí me llama la atención  su papel como nuevo icono urbano para Amsterdam.
El proyecto pertenece al estudio vienés Delugan Meissl. Durante su construcción tuvieron diversas disputas con el cliente al no ponerse de acuerdo en aspectos básicos en el diseño del edificio.
El programa contiene cuatro salas de proyección, que según me han dicho (al final no asistí a ninguna de sus proyecciones), no tienen nada espectacular que no tenga un cine convencional. Al tratarse de un museo dedicado al cine supongo que la gente se esperaría algo diferente.
El resto del programa lo componen los espacios para exposiciones, biblioteca, talleres, tienda, cafetería y terraza. El espacio reservado para exposiciones es escaso y da la sensación de ser un espacio residual dentro del programa. Sin embargo la zona que corresponde a la cafetería es magnífica. Es muy amplia, con diferentes niveles accesibles mediante gradas y escaleras, y desde la cual se aprecia una panorámica de la estación de tren Amsterdam Centraal Station con al ciudad de fondo.

El EYE es ahora un nuevo icono para Amsterdam, de hecho, es uno de los lugares de la ciudad en donde puedes encontrar las famosas letras "I Amsterdam". Se trata de un hot point o punto de encuentro que pretende atraer un flujo importante de personas para poner de manifiesto que Amsterdam no se acaba en la Estación Central con el río como frontera, sino que continúa más allá, donde el EYE te da la bienvenida.
Quizá no te interese el cine pero tomarte un café mientras ves a los barcos pasar con la ciudad de fondo siempre gusta, ¿no? y precisamente esa pueda ser la razón por la que en el programa, el espacio de cafetería sea incluso más importante que el propio espacio dedicado a museo.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

Las lámparas son Starbrick, diseño de Olafur Eliasson.

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

Mi anécdota personal.

Si normalmente trabajáis con AutoCAD seguro que alguna vez os habrá entrado la estúpida tentación de querer utilizar el comando 'cortar/alargar' para cortar y unir las losas del pavimento mientras estáis andando sobre él. Hablo de la vida real, no del ordenador. Algunos me habéis contado alguna vez que eso mismo os pasa con los azulejos del baño, que querríais utilizar el comando 'R-R/enter-enter' para cortar las juntas entre azulejo y azulejo. Bueno pues algo parecido me pasó desde el primer momento que vi el EYE Film Institute allá a lo lejos desde el ferry... pero esta vez el troll no fue AutoCAD sino Photoshop. A día de hoy aún quiero "borrar" ESA ventana en la fachada, LA ventana. La veis, ¿no?


© Carmen Valtierra de Luis

Para más información podéis visitar:
Carmen Valtierra de Luis (@Carmen_Valti - @Limahoya)

lunes, 27 de enero de 2014

Las cloacas de París, el intestino del Leviatán

Cuando paseamos por una ciudad, en especial por una gran ciudad como es el caso de París, tendemos a admirar todo aquello que se ve, que está en nuestro alcance visual, ya sean monumentos históricos o rascacielos contemporáneos. También admiramos las calles, el diseño urbano, los parques y las plazas, pero a menudo nos olvidamos de pensar en qué es lo hay bajo nuestros pies. Las ciudades están "huecas" debajo de la tierra. Si nos paramos a pensar nos daremos cuenta de que caminamos sobre una inmensa cantidad de redes que conectan distintos nodos, como por ejemplo la red de transporte subterráneo, el metro. Otra de esas redes es el sistema de alcantarillado.
El texto a continuación, escrito por andonibgonrelata la historia de las cloacas de París desde su origen hasta nuestros días; un mundo subterráneo que destaca por su complejidad. (Limahoya)

Las cloacas de París, el intestino del Leviatán*

"Leviatán:
(Del lat. bíblico Leviathan, y este del hebr. liwyātān).
1. m. Monstruo marino fantástico.
2. m. Cosa de grandes dimensiones y difícil de controlar."
Plano hidrográfico de París de 1742





























Victor Hugo no exageraba en exceso cuando comparaba con las tripas de esta mítica criatura lo que se encontraba, ya a mediados del siglo XIX, bajo las calzadas de la capital francesa. Y eso que no estaban inventando nada nuevo: el mayor avance del Imperio Romano no eran sus calzadas ni sus redes aéreas de abastecimiento de agua, el verdadero ‘lenguaje de la magnificencia’ se encontraba en esos subsuelos que, como retorcidas y sombrías cárceles de Piranesi, se alzaban descomunales para sustento de todos, pero para los ojos de tan sólo unos pocos. Cuando el campo romano fue asfixiado bajo los residuos de la Cloaca Máxima, Roma ahogó Italia, después Sicilia y finalmente África, dando un siniestro significado a su urbi et orbi. Ciudad eterna, cloaca insondable.

Y París siguió el ejemplo, conteniendo al mismo tiempo la luz de Atenas, la virtud de Esparta, el prodigio de Nínive y el fango de Lutecia (del lat. lutum: barro). Tras el abandono durante la Edad Media del sistema original de alcantarillado hecho para la ciudad por los romanos, el visionario rey Philippe Auguste creó a principios del s.XIII un sistema de conducción de las aguas por el centro de la calzada de las calles principales, canalizando el hedor de los residuos fecales a cielo abierto.


Distintos tipos de colectores


No fue hasta finales del s.XIV que se construyeron las primeras canalizaciones cubiertas por bóvedas de masonería, dando origen sobre el antiguo canal de Ménilmontant al que se convertiría en el Grand Égout (la Gran Cloaca), que recogería más tarde también las aguas del barrio de la Universidad y el Marais para verterlas todas de nuevo al Sena, reutilizando para abono tan solo una pequeña parte filtrada, almacenada y revendida junto al parque de Buttes-Chaumont.


Gran Égout (Gran Desagüe) de Paris de 1365

Secciones de la ciudad de París de 1742


Este sistema, con apenas algunas modificaciones por parte de Louis XIV para enterrar el olor infecto bajo los nuevos y lujosos boulevards del centro de la ciudad, se mantuvo hasta la gran epidemia de cólera que asoló la ciudad tras la revolución ciudadana de 1832. Millares de cadáveres habían terminado apilados bajo los pies de los peatones sirviendo de festín a las ratas, y obligando por primera vez a un reconocimiento y trazado de planos del caótico sistema existente, realizado durante varias décadas por Bruneseau y un equipo de mineros experimentados, que en la gran mayoría de los casos no sobrevivían a la inmersión en este mundo oscuro.


Trabajadores de las cloacas


Las cifras no engañan: la vieja monarquía no había construido más que 23.300m de cloacas hasta 1806. A partir de ahí, cada nuevo gobernante se medía en cuánto había saneado la ciudad: Napoleón 4.804m; Louis XVIII 5.709m; Charles X 10.836m; Louis-Philippe 89.020m; la Segunda República 23.381m; la República de De Gaulle 70.500m; terminando el siglo XIX con casi 1.000 km de cloacas, que gracias a Belgrand y Haussmann ya no apestaban al Sena, sino que se vertían en Clichy, dando un aspecto completamente nuevo al Gran Río de París.

En nuestros días la red alcanza cerca de 2.600 km, la mayor red de evacuación de aguas del mundo, y bastante lejos del laberinto de túneles infectos y semi-ruinosos que atrapaban cual ratonera a Jean Valjean y al fantasma de la Ópera, ahora son una tecnológica e higiénica red que circula bajo cada una de las calles de la ciudad. Lejos de las pestes que atufaban a los habitantes medievales del Pont St.Michel, ahora es una visita de colegios obligada, aunque haya perdido la emoción de pasearlos en barca, como se hizo hasta finales de los años 70.


Museo de las cloacas de París


Sin las limitaciones de un prehistórico sistema que existiera previamente, Tokyo estrenó recientemente, tras 12 años de trabajos (mucho para los estándares actuales, pero una nimiedad en comparación con los casi 2000 años que han necesitado en Francia…), un impresionante sistema subterráneo, destinado más a conducir las aguas en caso de riadas que a evacuar los restos fecales de la capital nipona, pero que no puede sino recordarnos, aparte de a las Minas de Moria, a la Cloaca Máxima y a los Égouts de Haussmann.

El siglo XXI da un paso de gigante sólo comparable al que dio el XIX en términos de higienización de las capitales. Pero como la Historia nos ha demostrado tantas veces, nada es definitivo, y hasta que cada ciudad no sea capaz de asimilar todos los deshechos que genera, nos queda todavía mucho por aprender.

Fuentes y Bibliografía

- Les Misérables, Victor Hugo, 1862
- Essai sur les cloaques ou égouts de la ville de Paris, Parent-Duchâtelet, 1824
- Statistique des égouts de la ville de Paris, Emmery, 1837


*Texto original publicado el 25 de marzo de 2012 por andonibgon.

martes, 24 de septiembre de 2013

La estética de Kowloon

Antes de crear falsas expectativas adelanto que Kowloon Walled City fue demolida en 1993 así que no penséis en visitarla porque ya no está. En su lugar ahora hay un parque público.

La ciudad amurallada de Kowloon se convirtió en una de las zonas de Hong Kong al margen de su jurisdicción. No hablaré de su historia porque lo que me interesa es su estética y el precedente que creó en el cine de Ciencia Ficción.

Fuente: Wikimedia Commons. Autor: 積丹尼 Dan "Jidanni" Jacobson.

El recinto, debido a sus peculiaridades legislativas, se convirtió en un refugio para sus habitantes originales más aquellos que iban llegando para ejercer ciertas actividades comerciales al margen de la ley. La policía de Hong Kong no tenía capacidad legal para actuar dentro de Kowloon. La intensa actividad comercial hizo que la ciudad a pesar de haber perdido su muralla original creara otra muralla a base de rascacielos y edificaciones amontonadas que daban cobijo a su creciente número de habitantes. 

Kowloon era un pequeño lugar de apenas 100 por 200 metros de superfície. Al margen de sus actividades delictivas la ciudad poseía cierto "encanto", podríamos decir. La población se organizó sin policía, sin autoridad y sin ley escrita. La mayor parte de sus habitantes vivían pacíficamente. Estamos hablando de que Kowloon llegó a tener más de 50.000 habitantes en 0.026 km², es decir, una densidad de 1.900.000 hahitantes / km².

Me intriga sobre manera pensar el cómo era la estructura de semejante conjunto de edificios. Me fascina esta sección sacada del libro japonés Daizukan Kyuryujyou y dibujada por Terasawa Hitomi. Yo que vosotros iría directamente a la fuente haciendo clic aquí para poder ver la imagen ampliada, merece la pena pues tiene todo lujo de detalles.

Fuente: http://www.rioleo.org/kowloon/

La ciudad fue creciendo sobre los primeros edificios que allí se erigieron. Las nuevas construcciones se iban apoyando en las existentes, colmatando el espacio disponible y estrechando las calles. Con calles de más o menos un metro de ancho era normal que en la mayoría de los espacios no entrara luz natural, de ahí que Kowloon fuera llamada Ciudad de la Oscuridad. Una de sus características era la iluminación a base de tubos fluorescentes ya que la luz del día era un privilegio que únicamente disfrutaban los habitantes con apartamentos en las fachadas o en las azoteas.

La ciudad se construyó sin ingenieros ni arquitectos. Las únicas dos normas de construcción eran: la primera, que la instalación eléctrica fuera descubierta, por motivos de seguridad en caso de incendios para su rápida detección y extinción, y la segunda norma era que los edificios no sobrepasaran los 14 pisos de altura, ya que los aviones despegaban del aeropuerto colindante y pasaban en vuelo rasante sobre las azoteas.

HongKong otorgó a la ciudad 8 puntos de abastecimiento de agua. Los edificios no tenían ascensor así que había gente que se dedicaba a transportar el agua en cubos hasta los pisos superiores cuando éstos carecían de la instalación de toma de agua pertinente.

A continuación podéis ver una infografía sacada del libro The Darkness City: Life in Kowloon Walled City y que explica el estilo de vida y las actividades de sus habitantes. Haced clic aquí para poder ver la imagen ampliada y apreciar todos los detalles.


Fuente: http://www.scmp.com/news/hong-kong/article/1191748/kowloon-walled-city-life-city-darkness

Una vez que ya os he presentado la ciudad amurallada de Kowloon pensad en películas de ciencia ficción y en su estética. Hablo del estilo retro-futurista que, por ejemplo, caracteriza a Blade Runner. Los suburbios de estos mundos suelen tener cierto aire asiático, decadente, donde la ilegalidad asoma en cada puerta. Ciudades no muy higiénicas y sí muy oscuras, laberínticas, colmatadas de edificación y llenas de gente.

Fotogramas de la película Blade Runner.

Fotogramas de la película The Fifth Element.

En 1993 antes de la demolición de la ciudad amurallada de Kowloon, fue el lugar elegido para rodar alguna película como Crime Story de Jackie Chan, que incluía escenas de las explosiones reales durante la demolición o Bloodsport de Jean-Claude Van Damme. Pero ésta estética no solo ha logrado adeptos en el mundo del cine sino que también ha triunfado en videojuegos como Shenmue II o Call of Duty: Black Ops.

Si te pica la curiosidad encontrarás más fotografías de Kowloon Walled City en los siguientes artículos:

sábado, 10 de agosto de 2013

Vieux Port en Marsella, por Foster & Partners

El pabellón del Vieux Port en Marsella es obra de Foster & Partners. Se realizó con motivo de la celebración del nombramiento de Marsella como Capital Europea de la Cultura 2013.
El proyecto exigía la revitalización de esa parte de la ciudad, el Vieux Port (Puerto Viejo) que había quedado sin un uso concreto al estar contenida entre la carretera y los muelles del puerto. De este modo se ha recuperado el espacio público y vuelve a haber actividad.
Situar un espejo en un espacio público como punto de atracción nunca falla. En general a la gente le gustan los espejos y se siente atraída por ellos. Sin duda, los reflejos del sol, del mar, de la gente caminando crean un espacio peculiar.
El pabellón consiste en 8 esbeltos pilares que sostienen una cubierta de acero inoxidable pulido de 46 por 22 metros. Tengo curiosidad sobre qué hay en la cubierta. Es un secreto guardado por los habitantes de las viviendas contiguas. En Google Maps aún no se puede ver el proyecto construido así que sigo con la incógnita de qué es lo que pasa por ahí arriba. Me gustaría poder ver un detalle constructivo pero los planos ni si quiera están publicados en la web de Foster & Partners.
Los acabados son limpios, apenas de aprecian las juntas entre las distintas placas de acero de la cubierta. La unión de los pilares es pulcra, no se aprecian tornillos ni soldaduras ni pletinas. El canto de la cubierta es mínimo desde cualquier punto de vista a cota de peatón. Incluso la pavimentación de granito está hecha con esmero.
Parece una joya reluciente... y probablemente lo sea porque una construcción como ésta requiere de un alto presupuesto.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

lunes, 29 de julio de 2013

Consumo de agua urbano

El consumo de agua en la ciudad varía en función de diversos factores, no sólo de los usos higiénicos, sino de las necesidades de alimentación, industriales, riegos y de las instalaciones de protección contra incendios.
El consumo puede variar según el clima, las costumbres de los habitantes, el nivel social, la utilización de los edificios, los incrementos estimados por aumento de población y del nivel de vida que suponen un mayor consumo.

No obstante hay que tener en cuenta que el consumo de agua varía según las épocas del año, los días de la semana y las horas del día. De hecho, podemos decir que el consumo máximo mensual en periodo estival es un 30% superior al medio mensual del resto del año.

En la ciudad, además de hacer frente al consumo privado es necesario un abastecimiento de agua para el riego de espacios verdes como parques jardines, abastecimiento a fuentes decorativas y a fuentes de agua potable. Un dato a tener en cuenta en el diseño de los elementos de riego será el vandalismo. En sistemas de riego podemos encontrar soluciones como un programador inalámbrico que funciona con baterías y que se puede controlar a una distancia de hasta 30 metros, gracias a su comunicación por radio.

Hunter WVC200 usado en Autopista Consorcio Vía Verde - Santiago, Chile.

En abastecimiento a fuentes de agua potable se opta también por soluciones que permitan ahorro de agua como los grifos con temporizador con cierre automático.
Otros modos de ahorro de agua en el consumo urbano que se siguen desarrollando e investigando en la actualidad son: 
- Reutilización de aguas residuales depuradas: disponibilidad de aguas depuradas susceptibles de recibir tratamiento terciario para riego agrícola y para aplicaciones urbanas, tanto industriales como municipales y de otros tipos. 
- Utilización de recursos alternativos: en lugares a los que difícilmente podrá acceder la red de distribución de aguas depuradas, bien sea por razones orográficas o por la ausencia de una suficiente concentración de demanda potencial, determinados usos pueden ser resueltos con recursos locales de agua cuya calidad no permite incorporarlos a la red general: aguas freáticas, aguas salobres, aguas pluviales, etc.

lunes, 27 de mayo de 2013

BasketBar (NL Architects)

El BasketBar es un edificio de pequeña escala, sobre todo si lo comparamos con el edificio que tiene al lado, situado en el campus universitario de Utrecht (Nederland).
El programa consiste en la ampliación de la tienda de libros y en una cafetería. Además de eso NL Architects aporta el añadido del diseño urbano. El proyecto incorpora una cancha de baloncesto en la cubierta y una peculiar entrada a una cota interior a la de la calle que se aprovecha para crear un desnivel y así dotar al espacio urbano de un parque para hacer skate.
El modo de iluminar el interior de la cafetería con el lucernario central también tiene su ingenio.
Y si aún sois más pícaros y tenéis curiosidad realmente os recomiendo que echéis una ojeada a los planos y a las fotos del proyecto publicado en la web de NL Architects en el apartado "projects" para que veáis cómo resuelven las instalaciones de la chimenea/ventilación de las cocinas de la cafetería sin ningún inconveniente para la cancha de baloncesto de la cubierta.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

El único fallito que le saco al proyecto es que se acumulan las hojas secas y los papeles en la zona de la entrada.

Para más información podéis consultar los siguientes links:

http://www.archined.nl/oem/reportages/basketbar/basketbar_e.html
http://www.mimoa.eu/projects/Netherlands/Utrecht/Basket%20Bar
http://www.architectenweb.nl/aweb/Redactie/Redactie_Detail.asp?iNID=1603&iNTypeID=29