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lunes, 9 de febrero de 2015

Imagen y código: alcance y límites del convencionalismo en la representación pictórica

Hacía ya tiempo que no escribía sobre los ensayos de Gombrich recogidos en "La imagen y el Ojo", concretamente el último post fue Los criterios de fidelidad: imagen fija y el ojo en movimiento. Así que nada mejor que retomar sus estudios para el primer post de 'Limatesa y limahoya' en el 2015.

En imagen y código: alcance y límites del convencionalismo en la representación pictórica*, Gombrich retoma la diferencia entre naturaleza y convención explicando que las imágenes son naturalmente reconocibles por ser imitaciones, mientras que las palabras están basadas en convenciones. Suena bastante lógico ya que las palabras, como parte de un lenguaje, surgen gracias a convenciones culturales en donde se acuerda y otorga un significado específico a cada una de ellas.
Aquí pongo un ejemplo; en un cuadro de Mondriaan no es tan evidente reconocer a priori el tema imitado pero sí reconocemos las formas geométricas y los colores de forma natural aunque no conozcamos su significado. 

Tableau I, 1921, Piet Mondriaan (fuente)

Al leer La Imagen y el Ojo es imposible no pensar que una característica en la obra de Gombrich es su enfoque relativista y en este ensayo queda patente cuando Gombrich elogia a Nelson Goodman, quien dijo “el relativismo es relativo”. Explica que es difícil saber qué reacciones pertenecen a la naturaleza humana, a su biología y cuales a su personalidad.
Mediante el análisis de un anuncio del metro de Londres nos muestra tres etapas para conseguir el efecto deseado en una imagen publicitaria: la primera es captar la atención o provocar la alerta mediante la sensación de significado, la segunda es la perplejidad mediante el enigma o la incertidumbre y la tercera es la integración de significado. Es el significado el que nos lleva a la convención y no la convención al significado. Esta teoría se aprecia en cualquier imagen publicitaria actual y sirve para el análisis de la misma.

Gombrich añade una observación que creo bastante acertada: “nuestros sentidos fueron dados para aprehender no formas, sino significados”. Así es cómo la parte biológica del hombre contribuye a la percepción de imágenes.

* Imagen y código: alcance y límites del convencionalismo en la representación pictórica, es el último capítulo de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich.

Carmen Valtierra de Luis (@Carmen_Valti - @Limahoya)

jueves, 4 de diciembre de 2014

Palais de Tokyo, museo de arte contemporáneo.

El Palais de Tokyo es un edificio inaugurado en 1937 para la Exposición internacional de París. el proyecto de renovación y restauración fue llevado a cabo por el estudio de arquitectura Lacaton & Vassal, uno de los estudios más prestigiosos del panorama arquitectónico francés de hoy en día. El proyecto data de 2012 y podéis ver más información e imágenes en la página web de los arquitectos haciendo clic aquí. Personalmente el proyecto de Lacaton & Vassal me parece loable.


© Carmen Valtierra de Luis

En cuanto al contenido, el Palais de Tokyo es un museo que no tiene una colección permanente, excepto la pieza de Henrique Oliveira que aparece descrita como "colección temporal de duración indeterminada". Un acierto.
Por lo demás y como en todo museo o exposición de arte contemporáneo sigo la regla del 20/80, 20% merece la pena 80% es basura. Evidentemente la regla 20/80 es subjetiva y puede que me equivoque totalmente al agrupar las obras de una manera tan drástica pero como en el arte contemporáneo carecemos de criterio necesito fiarme de mi intuición a pesar del posible error que puedo cometer al descartar la mayoría de la muestra.

La exposición que tiene lugar ahora mismo en el Palais de Tokyo se titula Inside. Os dejo aquí algunas imágenes de una pequeña parte del 20% que, en mi opinión, merece la pena.


© Carmen Valtierra de Luis 

Esta obra que parece una gran tela de araña a escala humana pertenece a Numen / For Use. Está situada en el vestíbulo de recepción, a la entrada del museo, así que sin duda obtiene toda la atención del público.
A continuación os dejo dos imágenes de dos esculturas de Ryan Gander. ¿Adivináis el material con el que están hechas? el autor crea una intriga tal en el espectador que éste no puede evitar el deseo de tocar la escultura para levantar la sábana (a pesar de que no se permite tocar las obras) incluso aunque sepas de antemano que las esculturas están esculpidas en mármol. No hay sábana, lo que veis es piedra.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

La imagen de aquí abajo no refleja la experiencia del observador. Perdonad por la calidad de la foto pero aunque os hubiera traído la mejor de las calidades, una imagen no puede mostrar la experiencia espacial y sensorial de esta obra. Se trata de un refugio construido en madera donde llueve en el interior. Normalmente vemos la lluvia mojando la calle desde el interior de nuestras casas y me pareció curioso el cambiar el punto de vista y percibir la lluvia desde el exterior. La instalación es obra de Stéphane Thidet.


© Carmen Valtierra de Luis

Los museos se están convirtiendo cada vez más en parques de atracciones para satisfacer a un público ávido de experiencias sensoriales. Yo creo que ese sentimiento de admiración o de éxtasis producido al contemplar una obra (muy bien descrito por Ernst Gombrich y puesto a prueba gracias al arte dadaísta) no debería  depender siempre de un estímulo externo sino de la voluntad del observador. Sin embargo hoy en día el espectador está más acostumbrado a sentarse y recibir que a observar y pensar.


© Carmen Valtierra de Luis

© Carmen Valtierra de Luis

miércoles, 4 de junio de 2014

Los criterios de fidelidad: imagen fija y el ojo en movimiento

La última vez que mencionamos a Gombrich fue en el post titulado Del Experimento a la Crítica de Arquitectura. Ya era hora de volver a escribir sobre sus estudios acerca de la psicología de la representación pictórica.

En el ensayo Los criterios de fidelidad: imagen fija y el ojo en movimiento* me parecen muy interesantes dos conceptos. 
El primer concepto que Gombrich explica es que el objetivo de la imagen científica no es registrar lo visible, sino hacerlo visible. No es una fidelidad visual sino un registro objetivo, donde la información complementaria sobre el instrumento y la exposición adquiere gran importancia para su interpretación. Gombrich utiliza como ejemplo dos imágenes de la misma radiografía, una hecha con más contraste y la otra con menos.

Radiografía**. Fuente

La imagen que se muestra más nítida es mal interpretada por el profano en la materia como la más explicativa, sin embargo la realidad es que la imagen menos nítida a simple vista, da más información o más exacta sobre los huesos del paciente.
En el campo del arte, donde toda interpretación es subjetiva, el papel del crítico tiene su importancia por el hecho de que él es el experto en la materia. Pero, como bien dijo Gombrich, el arte es un gusto adquirido, así que el problema es que el arte está sujeto a su contexto y a la opinión del experto que interpreta la obra. Esto no ocurre con una radiografía, cuya imagen es generada debido a un objetivo científico.

El segundo concepto que me interesa de este ensayo de Gombrich es la idea de que la imagen no puede transmitir más información de lo que el medio pueda transmitir. Es una obviedad de la que a veces nos olvidamos. Una fotografía digital de un paisaje no podrá mostrarnos el detalle mínimo de las hojas del árbol más alejado por mucho que hagamos zoom ya que sólo conseguiremos ver píxeles (al menos hasta hoy en día). El medio utilizado para transmitir la información es una fotografía digital obtenida con una cámara de una calidad no suficiente como para apreciar el detalle. Otro ejemplo sería el de una fotografía tomada con una cámara de los años 30. Una fotografía en blanco y negro de la época no puede mostrarnos el color de los vestidos de aquel entonces, somos nosotros los que interpretamos de qué color fueron las prendas de la fotografía.

Lange's 1936, Migrant Mother, Florence Owens Thompson
imagen coloreada por Mads Madsen. Fuente

Con esta idea Gombrich explica el “principio del testigo ocular”, según el cual se intenta representar una fidelidad visual que es la sensación de participación. Este principio evoluciona desde la mimesis, concepto ya explicado en la entrada titulada El descubrimiento visual por el arte.
La mímesis exigía que el espectador de una obra estuviera quieto y mirara en una sola dirección, donde se refería al objeto pintado desde un punto de vista. En la actualidad, sin embargo, el "principio de testigo ocular" evoluciona y se refiere al sujeto, hacia quien va dirigida la obra de arte. Hoy en día encontramos la aplicación de este concepto en el marketing y la publicidad, donde la imagen protagonista es elegida, no solo en función del objeto, es decir, de la imagen en si misma, sino en función de la interpretación que el público imaginará desde su punto de vista como cliente potencial. Una misma imagen tendrá diferentes interpretaciones según los sujetos que la observen. 

Fuente: página del libro "El Principito"

* Los criterios de fidelidad: imagen fija y el ojo en movimiento, es uno de los capítulos de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich.
** La imagen de la radiografía no es la imagen original que Gombrich emplea en sus escritos. Se trata de una imagen que he utilizado para ilustrar el texto. Para más información acerca de la nitidez o calidad de las imágenes radiográficas podéis consultar el siguiente artículo haciendo click aquí.

Carmen Valtierra de Luis (@Carmen_Valti - @Limahoya)

viernes, 17 de enero de 2014

El espejo y el mapa

Como no podía ser de otro modo, en el 2014 también volvemos a mencionar a Gombrich en 'Limatesa y Limahoya'. Esta vez con su conjunto de ponencias El espejo y el mapa: teorías de la representación pictórica* recogidas en el libro La Imagen y el Ojo.

Gombrich explica la idea de que la información será siempre más completa si a la información verbal se le añade la representación pictórica de una imagen.
Señala la diferencia entre el mundo óptico o apariencia de un aspecto, que serían los cuadros, y la información selectiva o del mundo físico, que vienen siendo los mapas. Gombrich propone como experimento para el lector dibujar en el espejo empañado del baño la silueta de la cabeza de uno mismo. Una vez terminado el dibujo el lector se percatará de que el tamaño de la cabeza dibujada es mucho menor que el tamaño real (concretamente la mitad por una cuestión de geometría que no viene al caso explicar). Es decir, que ni calcando el dibujo directamente de la realidad conseguimos una representación exacta de la misma. Al representar un aspecto, sea del índole que sea, por mucho que queramos ser precisos siempre será una representación subjetiva, aunque tan solo sea por el hecho de que percibimos un mundo en tres dimensiones pero lo representamos en dos. 
"[...]Todo arte se origina en la mente humana, en nuestras reacciones ante el mundo más que en el mundo visible en sí. [...]"**
Lo que nos lleva a la conclusión de que la distinción entre mapa y cuadro es irreal.
En la representación pictórica intervienen las sensaciones visuales desde el punto de vista del espectador, como ocurre en la obra de Escher o en la anamorfosis.

Fuente: Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/File:Escher_Waterfall.jpg)

Gombrich plantea de nuevo el problema en la dificultad para diferenciar qué debe su existencia a la “naturaleza” y qué a la “convención” y para ello pone de ejemplo el arte conceptual.
La imagen, en el arte conceptual, es capaz de crear una ilusión, “la experiencia visual inesperada porque no es verídica”, de ahí que el conocimiento del autor pueda influir en su experiencia visual. Y concluye diciendo que “la ilustración no nos dice lo que hay ahí, sino lo que podría haber”.

Cuando Gombrich analiza la representación cartográfica de los mapas que aparecen dibujados en planos de dos dimensiones siendo la Tierra esférica, dice que esto sería un ejemplo de convencionalismo que además hace uso del arte conceptual o de la pictografía en su representación pictórica. Gombrich defendía que con menos información el significado se hace más claro. Pero en el caso de los mapas... su análisis me hizo preguntarme ¿Qué habría pensado Gombrich*** si hubiera conocido Google Maps, donde aparece representada TODA la información que te puedas imaginar? Pues seguiría diciendo lo mismo, su teoría se mantiene. ¿En Google Maps aparece TODA la información? ¡No! Bueno sí, pero no a la vez, trabajamos con filtros constantemente para poder hacer esa información más comprensible porque como bien dijo Gombrich con menos información el significado se hace más claro.

domingo, 17 de noviembre de 2013

La imagen visual: su lugar en la comunicación

Continuamos desmenuzando La imagen y el Ojo de Gombrich. Concretamente en este post hablaremos sobre su conjunto de conferencias tituladas La imagen visual: su lugar en la comunicación*.

Según Karl Bühler en su Teoría del Lenguaje, éste tiene tres funciones: expresión (síntoma), activación (señal) y descripción (símbolo). Gombrich identifica la lectura correcta de una imagen determinada también según tres variables: código, texto y contexto. En mi humilde opinión, la explicación de Gombrich es bastante más "entendible" y por ello no entraré en detalle a explicar los términos que emplea Bühler.
Además de esas tres variables, Gombrich destaca el valor de la imagen en la publicidad.
Una de las diferencias entre arte y comunicación se encuentra en el hecho de que la información extraída de la imagen debería coincidir con la intención del autor en el caso de la comunicación, mientras que para el arte esto no siempre coincide. Distinguimos medio y mensaje y somos capaces de separar el código del contenido.

Hoy en día la publicidad nos acosa continuamente con sus imágenes. El hombre de hoy es capaz de captar, filtrar, y clasificar una cantidad ingente de información visual en su día a día, por lo que se puede decir que hemos desarrollado un amplio lenguaje de símbolos convencionales que nos permiten percibir e interpretar estas imágenes. Pero esto solo ocurre dentro de nuestro contexto, en este caso dentro de la cultura occidental (Europa, EE.UU....) u occidentalizada (parte de Asia, Sudamérica...), ya que probablemente dichas imágenes publicitarias de nuestra sociedad resultarían raramente comprensibles para individuos de otras culturas.
Sin ir más lejos, un simple ejemplo lo tenemos en el simbolismo que representan los colores. El color negro que para nosotros es símbolo de luto y tristeza, entre las tribus Masáis se asocia con las nubes de lluvia, símbolo de la vida y prosperidad.
Podemos poner un ejemplo extremo pensando en culturas totalmente diferentes al ser humano.
Aquí vemos la imagen de la placa colocada en las sondas espaciales Pioneer, diseñada por Carl Sagan para la NASA.

Fuente: Wikimedia Commons

La misión de esta placa era informar a una posible civilización extraterrestre que pudiera interceptar las sondas acerca del ser humano y de su procedencia. Partiendo de la complejidad simbólica que hace que dicha imagen, debido a su contenido técnico, sea indescifrable para la mayoría de los habitantes de la Tierra, analicemos sus partes más sencillas.
Por ejemplo, el ser humano podría ser interpretado como una estructura alámbrica, ya que aparece dibujado sin relleno y no deberíamos dar por hecho que un ser extraterrestre pudiera interpretar las líneas como el perímetro o la superficie de lo que constituye un cuerpo humano. O sino, otro ejemplo, ¿Acaso la mano elevada del hombre a modo de saludo no podría ser interpretada como amenaza?.
Personalmente me gusta pensar en que la flecha en la parte inferior de la placa indica que la Pioneer proviene del planeta Tierra. Para nosotros, seres humanos, que venimos de una tradición ancestral en la que utilizábamos flechas para cazar, una flecha simboliza un vector, es decir, una dirección y un sentido. Pero ¿Qué pasa si un ser extraterrestre partiera de una tradición en la que nunca han utilizado nada parecido? No sabrían lo que simboliza una flecha; sin conocernos no sabrían descifrar que esa flecha representa la procedencia de la sonda Pioneer.

*La imagen visual: su lugar en la comunicación es el capítulo VI de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich.


jueves, 24 de octubre de 2013

La máscara y el rostro.

Continuamos con Ernst Gombrich en Limatesa y Limahoya. Esta vez hacemos mención a su conjunto de conferencias tituladas La máscara y el rostro: la percepción del parecido fisionómico en la vida y el arte*.

El idea principal que Gombrich explica en La máscara y el rostro: la percepción del parecido fisionómico en la vida y el arte se basa en que, en el arte, las imágenes pueden ser convincentes sin ser objetivamente realistas. Este concepto lo desarrolla en diferentes ensayos recogidos en La Imagen y el Ojo, como ya hemos mencionado en entradas anteriores.

Gombrich defiende la idea de que la percepción siempre necesita estándares universales (concepto que toma de la filosofía Kantiana). Gombrich habla del “efecto de enmascaramiento”. Pone en evidencia el problema que tienen los universales al generalizar y simplificar la información, como ocurre cuando decimos "ese árbol" sin pararnos a pensar en qué tipo de árbol es. Lo mismo pasa con el tópico “todos los chinos son iguales” que expresa la incapacidad del occidental para distinguir los rasgos faciales diferentes dentro de un grupo de orientales.
Por ello Gombrich explica que el ser humano está preparado para advertir, no el parecido, sino la diferencia, el apartamiento de la norma.
En mi opinión ese efecto es algo que desaparece gracias al conocimiento; a más conocimiento sobre un universal, éste deja de ser ya un universal para pasar a ser un conjunto de ideas singulares. Así ocurre en el ejemplo los árboles, donde diferenciaríamos entre sauce, ciprés o roble. Para una persona no entendida en paisaje o jardinería un árbol se diferencia muy poco del resto de árboles, pero en cuanto se posee cierto conocimiento en botánica se diferenciarán las distintas especies de árboles y aún más, los distintos ejemplares dentro de una misma especie según sus características como, por ejemplo, la edad del árbol.

En La máscara y el rostro: la percepción del parecido fisionómico en la vida y el arte Gombrich también menciona el concepto de empatía definido como “las huellas de la respuesta muscular en nuestra reacción a las formas” o imitación inconsciente. Gombrich utiliza en este texto la caricatura como ejemplo de distorsión y exageración que al mismo tiempo guarda ese parecido que hace reconocible al personaje caricaturizado.
Pongamos de ejemplo la fotografía que Krash tomó de Winston Churchill en 1941 (mencionado también en La Imagen y el Ojo). Se puede decir que el fotógrafo realmente captó la "expresión característica" del Primer ministro.
En el análisis de la fotografía influye el efecto que Gombrich llama “la aportación del espectador” donde la interpretación altera la expresión. Gombrich cuenta que el contexto histórico y espacial entorno a la imagen es la II Guerra Mundial y de ahí la mirada amenazante de Churchill, pero la realidad es que la fotografía fue tomada cuando Jousuf Karsh le quitaba el puro de la boca al Primer ministro británico para poder fotografiarlo; de ahí su auténtica cara de pocos amigos.


Fuente:Library and Archives Canada** 


* La máscara y el rostro: la percepción del parecido fisionómico en la vida y el arte es el capítulo V de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Acción y expresión en el arte occidental.

Después de las entradas La representación del movimiento en el arte y El descubrimiento visual por el arte volvemos con Gombrich en Limatesa y Limahoya.
Esta vez hacemos mención a su conjunto de conferencias tituladas Acción y expresión en el arte occidental*.

Gombrich analiza el problema de la comunicación “no verbal” en la representación pictórica. Cómo representar una acción.
Los movimientos expresados se interpretan, para ello necesitan cierta legibilidad y unas indicaciones contextuales claras. No obstante, un exceso de legibilidad también puede ser negativo ya que puede dificultar el entendimiento. En la entrada "La representación del movimiento en el arte" veíamos un ejemplo de cómo la ilegibilidad puede ayudar en la representación del movimiento de un coche mediante una fotografía que capta la estela luminosa de sus luces.
En su visión historicista, Gombrich menciona el arte conceptual egipcio y griego y su representación a base de simbolismos sociales que aparecen dentro de una cultura y de una época. Es decir, destaca la importancia del contexto para la interpretación a posteriori del arte pictórico de esa época, ya que sin contexto aparecería la ambigüedad de significados. Todo esto desemboca en el estilo pictográfico de épocas posteriores a la egipcia o la griega clásicas. La cultura cristiana que se refiere al arte como “escritura para los iletrados”. La pictografía representa el qué pero no el cómo.
En las representaciones de la Edad Media, se usa como recurso la multitud o coro en las pinturas. Este elemento funciona como acción y reacción. La acción son los movimientos intencionados mientras que la reacción son los movimientos que expresan un estado interior. Se trata de jugar con el énfasis y la moderación, por lo que aparecen las reglas del “decorum”. Gombrich cita aquí numerosos ejemplos de cómo con los gestos de la muchedumbre representada en las pinturas, se es capaz de expresar la acción.
Uno de esos ejemplos lo encontramos en Rembrandt.


"Lección de Anatomía" por REMBRANDT
fuente: Wikipedia

Como resumen de éste cúmulo de ideas cito textualmente a Gombrich “la representación realista de situaciones de la vida no surgió de la simple imitación, sino de la modificación de una tradición conceptual o pictográfica”. Actualmente el arte se ha hecho más complejo por lo que Gombrich analiza el término de expresión desde tres puntos de vista que se repiten a lo largo de su análisis: desde el punto de vista del objeto, la obra de arte, donde la expresión viene dada por las emociones de las figuras de una ilustración; desde el punto de vista del sujeto, donde se entiende la obra de arte como expresión de los estados internos del artista, especialmente durante el siglo XX; y desde el punto de vista del espectador o público, donde la expresión viene dada por la relación del arte con las emociones que es capaz de despertar. El tercer punto de vista es especialmente importante en el arte contemporáneo y su apogeo puede que tuviera lugar con el dadaísmo. Un ejemplo podría ser la reacción del público al admirar el urinario de Duchamp en un museo.


"Fuente"por DUCHAMP
fuente: Wikipedia

Otro ejemplo más contemporáneo es Marina Abramović y su performance, aquí os dejo una muestra:




* Acción y expresión en el arte occidental es el capítulo IV de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich.

sábado, 13 de julio de 2013

La representación del movimiento en el arte.

La entrada de hoy versa sobre el reto al que se enfrentaron, y se enfrentan, los artistas a la hora de representar el movimiento eligiendo un soporte físico estático como es un lienzo o una escultura. Para hablar de ello me ayudo del maestro E. H. Gombrich que lo explica realmente bien.

Lessing, en su obra de crítica estética de 1766 Laocoonte o sobre los límites en la pintura y poesía, explica que "la escultura y la pintura se hacen con figuras y colores en el espacio" y "la poesía con sonidos articulados en el tiempo". En Momento y movimiento en el arte* Gombrich persigue el problema de la representación del movimiento en el arte y analiza la misma idea que Lessing; ser capaz de representar el instante preciso que es resumen de pasado, presente y futuro. Por eso la solución no aparece con la aparición de la fotografía en el siglo XIX. Como decían Lessing y Shaftesbury: se trata de cumplir las condiciones de anticipación y revocación, de la suma de la percepción de presente, recuerdo de pasado y expectativa de futuro. Gombrich añade que “la comprensión del movimiento depende de la claridad del significado, pero la impresión de movimiento puede quedar intensificada por la ausencia de claridad geométrica”.
En cuanto leí esto me vino a la mente una imagen que explica ésta idea de manera muy clara. Cuando se quiere representar una calle por la que pasan coches a gran velocidad, se suele recurrir al típico recurso de fotografiar dicha calle por la noche de manera que queden representados únicamente los vectores de luz creados por las luces de los coches en movimiento, donde el coche apenas se intuye. Actualmente las cámaras fotográficas son capaces de fotografiar dichos coches con una calidad totalmente nítida debido a que las cámaras necesitan muy poco tiempo de exposición de la imagen, sin embargo, disminuyendo la “claridad geométrica” se consigue más eficientemente el efecto de movimiento.

fuente: http://www.gettyimages.es/

fuente: http://www.gettyimages.es/


* Momento y movimiento en el arte es el capítulo II de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich. Este capítulo contiene un conjunto de textos basados en la conferencia pronunciada en la Universidad de Texas, Austin, en marzo de 1965, dentro del ciclo "Programa sobre la crítica".

domingo, 19 de mayo de 2013

"El descubrimiento visual por el arte" (La Imagen y el Ojo) E. H. Gombrich


"El descubrimiento visual por el arte" es el capítulo I de "La Imagen y el Ojo, nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica" de E. H. Gombrich. Este capítulo contiene un conjunto de textos basados en la conferencia pronunciada en la Universidad de Texas, Austin, en marzo de 1965, dentro del ciclo "Programa sobre la crítica".

En “El descubrimiento visual por el arte” aparece la idea de mimesis desde un punto de vista historicista haciendo referencia a Aristóteles, que dice que la imitación causa el placer de quien reconoce en la obra lo imitado. Es entonces cuando entra en juego la idea de reconocimiento de Platón, donde el mundo en que vivimos es un mundo que imita el de las ideas, donde nosotros somos capaces de reconocer o volver a conocer la idea de la cual partió el objeto.
La diferencia radica en que para Gombrich recordar es distinto de reconocer; el reconocimiento es inconsciente.

Pero si bien el reconocimiento es sin duda un acto de recordación, no hay que confundirlo con otro aspecto de la memoria, a saber, nuestra facultad de recordar. La diferencia se pone de manifiesto fácilmente con un pequeño experimento que nos introduce de paso a su significado en el arte. Tome el lector papel y lápiz, y dibuje de memoria cualquier cosa que en su opinión conozca perfectamente: el diseño de las sillas de su cuarto o la forma de un animal que le sea muy conocido. Incluso sin papel ni lápiz podemos poner a prueba nuestra facultad de recordar formulándonos preguntas tan tontas, pero tan incómodas, como cuál es la posición relativa de los cuernos de una vaca.
Contemplando la vaca pintada por el primitivista moderno Jean Dubuffet, descubrimos que ha eludido esa cuestión. [...] Aún en los casos en que nos resulta difícil recordar, sabemos cuando reconocemos, y decimos, en palabras de Aristóteles, "esto es tal cosa". Y si no reconocemos, reclamamos el derecho a criticar y decir "pero las vacas no son así".
(LA IMAGEN Y EL OJO; E. H. Gombrich; Editorial Debate: 2000).

"Vache au nez subtil" Jean Dubuffet

El ser humano necesita, entonces, aislar y seleccionar la información que percibe para así poder distinguir lo familiar de lo no familiar. Para ello aparece el símbolo. El símbolo es una herramienta que usa el hombre para comunicarse. Un símbolo se puede aprender y recordar, gracias a esto el hombre puede crear un código, unas representaciones esquemáticas.
Un ejemplo de esto se encuentra en la pictografía que se lleva a cabo en Egipto y posteriormente en Grecia. Mediante la pictografía se reduce la información naturalista y se hace más fácilmente comprensible. Se trata de la adaptación de la forma a la función. Aquí, Gombrich enfatiza el relativismo visual, ya que la percepción e interpretación de la imagen depende de la experiencia visual y del contexto. No obstante termina concluyendo que “el arte puede codificar correctamente la realidad” pero que aún así no debemos preocuparnos porque los artistas no tienen por qué dejar de deleitarnos con nuevos descubrimientos visuales como lo fue en su momento el impresionismo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

LA CIUDAD Y LA IMAGEN (IV). El uso del símbolo para conectar con la colectividad.

El modo de ver la ciudad responde a una serie de imágenes iconográficas que nos ayudan a dar una forma concreta a lo que en si misma significa la palabra 'ciudad'. Esta imagen no solo depende del punto de vista personal del individuo sino también del conjunto de impresiones que el contexto cultural deja grabadas en la retina de cada uno. Así, por ejemplo, si se le pide a una persona cualquiera que dibuje una casa, probablemente el resultado sea la imagen naíf que todos tenemos en mente con su tejado rojo a dos aguas, su valla y su chimenea, a pesar de que, por ejemplo, en el estilo de vida europeo-mediterráneo esta tipología de vivienda no representa el tipo residencial más común, que sería la vivienda colectiva en bloque. 

Al mismo tiempo, si a la persona anterior se le pide que elija una imagen que represente a una ciudad, esta imagen no será la de un conjunto de casas, sino que la imagen estará compuesta por el conjunto de elementos iconográficos que representan esa ciudad en concreto, y éstos iconos principalmente se caracterizarán por ser los espacios públicos (parques, plazas, patrimonio histórico, edificios de uso público, etc).
© Carmen Valtierra de Luis
Por ello se puede decir que la ciudad se compone de un conjunto de hitos que la representan y que a su vez constituyen la imagen iconográfica percibida por los ciudadanos. Estos hitos arquitectónicos y urbanos cumplen una función no sólo estética, pues son de utilidad práctica para el ciudadano visitante ya que le sirven para orientarse dentro de la ciudad desconocida. A su vez, estos hitos contribuyen al sentimiento de pertenencia al lugar que experimenta el ciudadano residente, para quien orientarse no es un problema. En este caso, los hitos en la ciudad pasan a formar parte del contexto cultural como iconos urbanos. 

A lo largo de la Historia, y más concretamente en torno al Movimiento Moderno, se han diseñado ciudades íntegras en su conjunto, convirtiéndose así en iconos en sí mismas. Ejemplos de ello son Chandigarh (1951) o Brasília (1957). Pero la imagen icónica de la ciudad no solo se consigue con el diseño total de la misma sino que a veces basta con la modificación de una zona o su ampliación. Ejemplos de algunas intervenciones urbanas que han contribuido a la percepción de esta imagen heredada del Moderno son: la Unite d’Habitation de Marsella de Le Corbusier, el Plan Voisin también de Le Corbusier, o los Robin Hood Gardens de Alison y Peter Smithson; todos ellos ejemplos que contribuyen a la imagen sólida de ciudad compuesta por bloques. 

Una de las consecuencias heredadas de esa imagen se aprecia en forma de homogeneidad dentro del conjunto residencial. Ante este fenómeno de homogeneización aparece el completamente opuesto: la singularización de los edificios por antonomasia, por ejemplo, una cervecería con forma de barril de cerveza.  

© Carmen Valtierra de Luis.
Bijlmer Flat Kleiburg en Amsterdam construido en los años 60 y 70. Fotografía realizada en octubre del 2012 que muestra la singularización mediante el uso del color.
Volviendo al símbolo y su significado a nivel estético, cabe destacar con especial importancia el fenómeno Townscape de Gordon Cullen y la 'crítica sígnica' (1965 – 1980) como antecedentes históricos de la 'línea simbologista' que perdura hasta hoy en día. (1)

En el libro Townscape de 1961, Gordon Cullen describe a la ciudad como el conjunto de hitos arquitectónicos que la componen. Para el autor la escenografía de la ciudad se consigue entre el contraste de los elementos situados en un primer plano y el fondo que forma el segundo plano. Esto es lo que hace bella a la ciudad. En el urbanismo actual se siguen empleando elementos arquitectónicos o escultóricos que enmarcan perspectivas, que crean recorridos, que, en definitiva, crean un escenario urbano concreto y fácilmente distinguible. 

Por otro lado, la crítica sígnica nos ha proporcionado muchos ejemplos sobre el uso de símbolos o iconografías reconocibles por el ciudadano. Un ejemplo es la Plaza Franklin en Filadelfia por Robert Venturi donde el museo de la Casa de Benjamin Franklin aparece representado mediante la estructura alámbrica de la propia casa, componiendo así el espacio urbano de la plaza además de anunciar el museo. La Plaza Western en Washington del mismo autor representa otro ejemplo de la crítica sígnica. Esta plaza consiste en la representación del plano de la ciudad mediante el uso del pavimento. También podemos destacar la Lovejoy Fountain en Portland por Lawrence Halprin y Charles Moore, o el centro cívico en Tsukuba (Japón) por Arata Isozaki, donde se representa la Plaza del Capitolio de Miguel Ángel en Roma pero que aparece rota por la introducción de una pequeña fuente con elementos japoneses. Así mismo la Piazza d’Italia en New Orleans constituye otro claro ejemplo del uso de símbolos asumidos, concretamente de iconografía italiana. 

Continuando con la singularización en la ciudad, ésta se aprecia, principalmente, en los espacios públicos. La línea simbologista (1975 – 1995) es un claro ejemplo de ello. Los símbolos utilizados en esta línea provienen del significado de las expresiones culturales en un momento dado. Esas expresiones culturales han de ser fácilmente reconocibles por todos a nivel popular, por ello provienen del cómic, el cine, la televisión, el arte pop, los graffiti o la música, y han pasado a formar parte del acervo en el que la arquitectura encuentra su respuesta. Al igual que Gordon Cullen se basaba en el contraste entre los diferentes planos dentro de la escena urbana, la línea simbologista también busca esa mezcla que aparece como una necesidad en la ciudad. Para ello, la imagen buscada es la del decorado, es decir, la escenografía que sirve de trasfondo a la vida pública. Así, las obras arquitectónicas y los proyectos urbanísticos se convierten en un intento por parte del autor de conectar con el gusto de la colectividad, es por ello por lo que se recurre a los símbolos o iconos más asumidos. 

En esta vertiente del diseño urbano podemos distinguir entre el simbologismo americano y el europeo. Debido a la influencia de la sociedad consumista, el simbologismo americano se caracteriza por el uso de elementos sígnicos heredados de la comercialidad. Esto, unido a la reducida tradición histórica si la comparamos con Europa dentro de nuestra sociedad occidental, hace que como consecuencia se dé una libertad de experimentación, debido a la inexistente tradición condicionante, y se recurra a un repertorio iconográfico diferente. 

A su vez, dentro del simbologismo americano, podemos diferenciar tres grupos de símbolos a los que los autores recurren para la representación estética de sus proyectos: la ornamentación de superficies, la abundancia de elementos naturales y la simbología del pavimento (2). Los proyectos pertenecientes al primer grupo se caracterizan por el tratamiento del espacio ya configurado, es decir, que no repercuten en la trama urbana. Se trata más bien dn una llamada de atención mediante la singularización del espacio urbano que en su mayoría consiste en un catalizador de actividades comerciales. Se trata de emplear símbolos asimilables no por su significado, sino por su imagen superficial y literal. Algunos ejemplos que ilustran este grupo dentro del simbologismo americano son la Harlequin Plaza en Colorado por SWA Group y Gensler y el Rio Shopping Center en Atlanta por Martha Schwartz y Peter Walker; ambos proyectos comparten el uso del damero de ajedrez como símbolo popularmente asumido. 

El segundo grupo de proyectos se caracterizan por la abundancia de elementos naturales donde destacan las imágenes de corte medioambiental. Además aparece el Land Art como expresión estética que aúna el arte y la naturaleza. El Seattle Freeway Park en Washington por Lawrence Halprin y la Fountain Place en Dallas por Dan Kiley son dos proyectos que comparten el uso del agua como símbolo aunque con diferentes geometrías. 

Y por último, como ejemplo del uso de la simbología del pavimento, tenemos el proyecto de rehabilitación del centro de la ciudad de Córdoba en Argentina por Miguel Ángel Roca, donde en el adoquinado de la plaza de Armas incluye el alzado de la catedral dibujado a continuación de la fachada de la misma. 

En cuanto al simbologismo europeo, la superficialidad desaparece debido al pasado cultural y arquitectónico. La simbología se busca en la expresividad de los elementos arquitectónicos o en las concordancias formales con ejemplos históricos. Esto se consigue gracias a las posibilidades de abstracción que otorga la geometría y a la recuperación de un sentido clasicista. Así es que mientras el simbologismo americano está lleno de referencias ahistóricas como modos de producción, consumo y ecología, en Europa priman los aspectos estéticos, filosóficos y humanísticos. 

Dentro del simbologismo europeo podemos destacar dos figuras representativas, Piet Blom y Ricardo Bofil. El primero destaca por sus estudios de vivienda. En sus diseños intenta conseguir un espacio urbano continuo al liberar la planta baja. Algunos de sus proyectos que lo ejemplifican son el conjunto de viviendas Kasbah en Hengelo y las casas Cubo arboriformes en Rotterdam (Fig. 3), ambos en Países Bajos. En cuanto a Ricardo Bofil, su simbología recurre a elementos barrocos y a fórmulas geométricas inmediatas (cuadrado-círculo). Como ejemplos están Les Arcades du Lac Saint Quentin en París y el proyecto Antigone en Montpellier, ambos en Francia. 

© Carmen Valtierra de Luis.
Kubuswoningen (Cube Houses o Casas Cubo) en Rotterdam, Países Bajos, por Piet Blom.
Resulta un poco difícil hablar del urbanismo estrictamente contemporáneo puesto que la disciplina requiere de un largo desarrollo en el tiempo. Por hacernos una idea, un Plan General de Ordenación Urbana en España tiene una vigencia de diez años. Pero aún así, y debido a los antecedentes históricos que se han explicado, podemos identificar los símbolos que predominan en el diseño urbano contemporáneo y que configuran la nueva imagen de la ciudad. 

Hoy en día uno de los símbolos más recurrentes es la 'ecología'. Esta imagen se ha anclado tan fuertemente en nuestro lenguaje que su representación estética se ha convertido en uno de los principios del diseño urbano. Así es que se ha llegado a casos de imitar simbologías que hacen que un proyecto parezca ecológico aunque no lo sea, llegando hasta el absurdo de que un proyecto en sí mismo sea ecológico pero que al no cumplir con la imagen requerida del concepto de 'ecología' entonces dicho proyecto queda directamente descartado. Un ejemplo son los clásicos proyectos 'verdes' con excesiva vegetación planteados sin tener en cuenta la climatología de la zona o la potencial escasez de agua pero que por ser 'verdes' se asocian automáticamente con la idea de ecología. 

La simbología que el 'cliente' quiere mostrar al 'público' condiciona el diseño del espacio urbano y por lo tanto la futura imagen de la ciudad. Ese 'cliente' suele ser una figura con poder, ya sea político o económico; y ese 'público' es la sociedad. Los arquitectos, urbanistas y paisajistas son la herramienta de esos 'clientes' para dar expresión a sus ideales mediante el uso de la simbología e iconografía como lenguaje para comunicarse con la sociedad. 

El reto consiste en el uso de los símbolos dentro de nuestro contexto cultural y temporal para crear una imagen urbana sin olvidar que los ciudadanos son los que usan la ciudad. 


NOTAS 

(1) 'crítica sígnica y 'línea simbologista' son términos acuñados por el autor en el siguiente libro: D. José María Ordeig Corsini. Diseño Urbano y Pensamiento Contemporáneo. Inst. Monsa de Ediciones, Barcelona, 2004.
(2) Esta subdivisión también aparece reflejada en el libro anteriormente mencionado en la nota (1).


BIBLIOGRAFÍA

- D. José María Ordeig Corsini. DISEÑO URBANO Y PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO. Inst. Monsa de Ediciones, Barcelona, 2004.
- Robert Venturi. APRENDIENDO DE LAS VEGAS: del simbolismo olvidado de la forma arquitectónica. Gustavo Gili, Barcelona, 2000.
- E. H. Gombrich. LA IMAGEN Y EL OJO, Nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica. Debate, Madrid, 2002.
- Deyan Sudjic. LA ARQUITECTURA DEL PODER. Ariel, Barcelona, 2007.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Resumen de comunicación para el CONGRESO EQUIciuDAD 2012

En el marco de la ciudad occidental, después del Movimiento Moderno, aparece un intento de singularización de los espacios urbanos. 

Es característico el diseño de trazados urbanos con geometrías rotundas donde las tipologías se repiten de forma igualitaria. Así aparecen los barrios compuestos por bloques residenciales o bien aquellos compuestos por innumerables viviendas unifamiliares. 

Por ello se comienza a huir de la repetición de tipologías urbanas en geometrías que dificultan la diferenciación de los distintos espacios. Además se trata de recobrar el sentimiento de pertenencia al lugar por parte de los ciudadanos intentando singularizar la tipología residencial. 

El urbanismo busca la respuesta en el significado de las expresiones culturales en un momento dado (cómic, graffiti, cine, televisión, arte pop…) que responden a esa necesidad de contraste que aparece en la ciudad. Para ello, la imagen buscada es la del decorado escenográfico que sirve de trasfondo a la vida pública. 

Las obras serán respuestas en función de cada encargo, momento o lugar. Consiste en un intento por parte del autor de conectar con el gusto de la colectividad a través del empleo de los iconos o imágenes más asumidas.
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Following the Modern Movement, the typical planning of western cities is comprised of strict grids within which typologies are categorically repeated. Blocks of residential, office and commercial spaces were built and public space became detached from the rest of the city. With so much repetition blocks and whole neighborhoods become difficult to distinguish from one another often resulting in a disconnect for residents. 

In an attempt to overcome these strict grids, planners begin to create difference within the repetition of urban typologies. Design interventions attempt to reinstate a sense of belonging for citizens by creating unique moments within the city. 

Planners look for the answer by analyzing the meanings of the cultural expressions of the current time (comics, graffiti, film, television, pop art ...). Their meanings respond to the city´s need for contrast. To this end, the desired image is the scene, the theatrical set that serves as background for public life. 

The projects will be immediate responses to the particulars of each case, for each time period and each location. Each attempts to connect with the tastes of the community, generally through the use of icons or images.

domingo, 3 de junio de 2012

El cine expresionista alemán.

Metrópolis, una de mis preferidas, es una película en donde la arquitectura adquiere un gran protagonismo pero dentro del cine expresionista alemán los recursos arquitectónicos se usan por doquier, como es el caso de El Gabinete del Doctor Caligari.

El cine expresionista alemán en el periodo inmediato al fin de la I Guerra Mundial (más exactamente del 1919 al 1926), constituye una de las principales referencias artísticas y uno de los momentos fundamentales en la historia del cine y del arte. El Gabinete del Doctor Caligari (1919), de Robert Wiene; Nosferatu (1922), de F. W. Murnau; o Metrópolis (1926), de Fritz Lang, constituyen sus principales ejemplos. 
Intentaré hacer una breve introducción al mundo de la imagen cinematográfica expresionista mediante un análisis de algunos aspectos estéticos y técnicos sobre el expresionismo en el cine. 

La influencia más decisiva para el cine expresionista es el teatro alemán de la época, cuya figura principal fue Max Reinhardt, que creó el Kammerspiele (representación de cámara), un nuevo concepto caracterizado por la intimidad del ambiente en el que se realizaba la representación que consistía en una audiencia reducida. Alguno de los aspectos más importantes del cine expresionista derivados del teatro de Reinhardt es, por ejemplo, el uso de la luz. El Gabinete del doctor Caligari es una muestra de ello, en este film podemos encontrar las pautas estéticas y temáticas que guiarán el camino del expresionismo. 

Para considerar los temas habituales del cine expresionista tenemos que tener presente el contexto histórico de Alemania, y la manera en que el sentimiento de desesperanza, angustia y miedo fue reflejado en el arte. Algunos de esos temas son lo sobrenatural, lo fantástico, lo desconocido y lo siniestro, que han pasado a denominarse como “la doctrina apocalíptica del expresionismo”. El tema del fin del mundo, característico del pesimismo alemán frente al futuro, tiene como inspiración la tradición literaria romántica, así como muchos de los temas, imágenes y símbolos. 

Algunos de los temas sirven como fines propagandísticos e incluso comerciales y en muchas ocasiones sirven como protesta social, como se ve reflejado en la “tiranía”, otro de los temas usuales. Así, otros ejemplos son la ciudad corrupta y corruptora, lo social y la lucha de clases, y en menor medida la ciencia. 

Con respecto a los personajes, dentro de la temática, destaca la figura del monstruo, el ser antinatural o artificial ( como Cesare o Futura). Otro de los temas recurrentes será también el doble. Caligari es, por otra parte, un respetable médico. Futura, la robot de Metrópolis, es la angelical María. 

En cuanto a los recursos estéticos el más destacado podría ser el uso de la luz o más bien los contrastes entre blanco y negro que representaban la luz, ya que no siempre se trataba de un efecto de iluminación sino de una apariencia. La luz se convierte en un elemento constructivo fundamental. Es común encontrar contrastes de luces y sombras o la iluminación repentina de un objeto o de un rostro quedando el resto de la escena en penumbras como medio de centrar la atención del espectador sobre lo iluminado. 

La luz llega a tener tanta importancia que incluso adquiere cierta presencia arquitectónica, debido en gran parte a la escasez de recursos, que complementarán los pobres decorados de tela y pintura. La luz es en algunos casos un elemento decorativo, formando figuras en el humo o representando los rayos de sol que entran por una ventana. 

Cuando hablamos de luz al mismo tiempo hablamos de sombras, que además del fin decorativo muchas veces son ellas las que narran la historia en lugar del objeto que las provoca, como en Nosferatu o uno de los asesinatos en Caligari

Los decorados muchas veces corrían a cargo de artistas expresionistas como por ejemplo Hermann Warm, Walter Röhrig y Walter Reimann en El Gabinete del Dr Caligari, donde destacan las perspectivas falseadas, calles que se pierden oblicuamente, frentes de las casas asimétricos, los interiores son un espacio cerrado, asfixiante, ventanas con ángulos agudos, etc. Algunas de estas características probablemente han influido en el cine de nuestros días como en el caso de las películas de Tim Burton. 

Escena de la película "Sweeney Todd" de Tim Burton.
También se diseñaban las ropas y vestimentas de los personajes, que eran consideradas como parte del decorado. 

Uno de los ambientes arquitectónicos predilectos por los cineastas expresionistas es la Edad Media, donde se aprecian mejor las características antes mencionadas como la asimetría y ese ambiente pintoresco y gótico. 

Principalmente se rechaza la utilización de exteriores para crear esa atmósfera de angustia y asfixia, aunque Nosferatu es una excepción ya que se rodó en el exterior, dotando a sus escenas de mayor realismo. En general se prefieren las escenas compuestas con decorados, de manera no natural sino todo lo contrario muy artificial. 

También es plausible la ambientación en un tiempo pretérito con esa distorsión expresionista del decorado, como en Metrópolis, que intentaba plasmar un futuro cien años posterior y sin embargo, la confrontación final entre el protagonista, Freder, y el científico, Rotwang, se da en una catedral gótica. 

Otra característica notoria es el encuadre de las películas expresionistas. La acción es casi teatral, no hay uso del fuera de campo, es decir, que lo importante es lo que se ve. Los encuadres se asemejan a composiciones pictóricas, se adecua la forma a la pantalla. 
Es común el uso de las diagonales, no sólo en la forma de los decorados, sino que también son comunes las figuras dispuestas en la pantalla en posición diagonal. Y otro elemento que suelen compartir es que una figura surja amenazante desde el fondo (como Cesare), o cómo las figuras se desvanecen en las penumbras de la pantalla. 

La interpretación es otro de los aspectos llamativos en el cine expresionista. La actuación realista es dejada a un lado, exagerando las expresiones, las posturas y los gestos hasta llevar la actuación al extremo. Cuando se quiere mostrar sentimientos, siendo los más comunes miedo, ira, deseo, etc, se hace intentando exteriorizar esas emociones exagerando a veces de manera violenta o con movimientos entrecortados y mecánicos que acentúan la expresión. 
A todo este conjunto de aspectos teatrales se le suma un excesivo maquillaje que al mismo tiempo acentúa ese contraste entre luz y sombra en los rostros de los actores. 

En cuanto a los recursos técnicos podemos encontrar aspectos que aluden a la originalidad de los creadores de los mecanismos y las técnicas empleadas para conseguir ciertos efectos característicos en los films expresionistas. Así encontramos desde pintadas blancas y negras que simulan luz y sombra sin la necesidad de un foco luminoso, hasta juegos con espejos para crear ilusiones ópticas. Destaca, por lo tanto, el ingenio de los realizadores que con recursos escasos consiguen ser efectistas. 

Fotomontaje basado en "El Gabinete del Dr Caligari".
(Autor: Carmen Valtierra de Luis).
Otra característica importante suele ser el uso de una gran cantidad de extras, como es el caso de Metrópolis donde se necesitaron extras con características concretas como por ejemplo una multitud de niños para rodar las escenas donde tratan de escapar de la inundación en la ciudad de los trabajadores, donde, según informaron, el agua estaba extremadamente fría y los niños fueron forzados a permanecer en ella durante horas. 

Otras innovaciones técnicas se deben a F. W. Murnau que hará uso del acelerado y del ralentí, y del empleo de película negativa para marcar el paso del mundo real al ultrarreal en Nosferatu. Así mismo, también utilizará junto a su operador, Karl Freund, una cámara dinámica atada al pecho de este último, para realizar travellings subjetivos circulares, e imitarán los movimientos de una grúa, situando la cámara en el extremo de una escalera de incendios. 

Mientras El Gabinete del Dr Caligari representará el apogeo del expresionismo de orden pictórico con sus composiciones y encuadres, Metrópolis lo será en el arquitectónico, donde Lang jugará principalmente con espacios, volúmenes y claroscuros. 
El uso de maquetas es habitual. Se colocaban en primer plano mientras los actores se situaban más alejados para poder así crear la ilusión óptica del tamaño mayor de las maquetas. Incluso se llegó a emplear actores enanos para dar mayor escala al decorado. 

El cambio de escena mediante el oscurecimiento de la pantalla progresivo (fundido en negro) en forma de círculo en torno a la acción que se quiere destacar hasta su completa fusión en negro estaba también hecho de forma artesanal. 
El uso del plano picado facilita el encuadre de los decorados y crea un ambiente más íntimo y compacto, y así se evitan decorados de grandes espacios abiertos. 
También es destacable el efecto Schüfftan, ampliar las maquetas mediante espejos de aumento transparentes. Schüfftan era el director de efectos visuales de Metrópolis. A partir de él se llama a esta técnica efecto Schüfftan. 

El humo es otra de las técnicas empleadas para dar profundidad. En la lejanía se confunden las siluetas gracias al humo o vapor, aunque también se emplea para dar mayor tenebrismo en las escenas de terror o para reflejar el ambiente industrial de las máquinas. 

Por todo esto y para concluir, cabe decir que el cine expresionista es indudablemente uno de los productos más singulares y destacados de una época que sin duda ha influido notablemente en la Historia de Arte  hasta nuestros días. Y si estáis aburridos o si os apetece disfrutar del buen cine la mayoría de estas películas se encuentran en Internet ya que son de dominio público.

domingo, 22 de abril de 2012

La Imagen y el Ojo

El otro día tuve una conversación muy interesante con un compañero de trabajo, también arquitecto, sobre la percepción de la realidad en base a convenciones culturales, como por ejemplo el lenguaje, y cómo no, no tardamos en mencionar a E. H. Gombrich. Así es que me he animado a escribir una entrada sobre su libro "La Imagen y el Ojo. Nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica".

Comenzaré presentando al autor, con un fragmento del texto introductorio que usa Joaquín Lorda en su libro “Gombrich, una teoría del Arte”: 

A lo largo de su vida, Gombrich, tuvo oportunidades fuera de lo común: por casualidades y azares, creció en el mismo centro de los acontecimientos, donde se forjaba la historia y la teoría del arte, en la Viena de los años 20 y 30, y luego vivió donde se divulgaba, en Londres en la segunda mitad del siglo XX. Su educación familiar corresponde a los mejores estándares de Europa, su formación universitaria y sus primeros trabajos los realizó en los mejores centros de Europa; se le ofrecieron oportunidades de conocer a pensadores de mente amplia y original, y de acceder a las mejores bibliotecas y archivos. Estas oportunidades extraordinarias fueron recibidas por unas extraordinarias cualidades intelectuales de memoria e imaginación, pero también aprovechadas con un tesón y esfuerzo extraordinarios, espoleados por una apasionada afición por el arte.

“La Imagen y el Ojo. Nuevos estudios sobre la psicología de la representación pictórica” es un conjunto de textos divulgativos realizados por Ernest Gombrich sobre sus Conferencias Mellon de 1956, aunque la recopilación y publicación se realizó en 1960. Tratan sobre el desplazamiento que se ha ido produciendo, sobretodo y más acusadamente en la actualidad, en el estudio de la percepción, centrándose principalmente en el estudio de la imagen visual en los medios artísticos como la pintura, la fotografía, el cine, etc. 

En su obra se aprecia un diálogo entre Ciencia y Arte, donde la ciencia viene representada por la psicología y la filosofía, haciendo referencia siempre al ser humano como ser que posee el “don de la creación de imágenes”, según describe el propio autor. 
Gombrich analiza el mundo de la imagen a lo largo de la historia del hombre desde el punto de vista de la psicología, de la filosofía, del arte y también del mundo de la comunicación, que en nuestra sociedad actual posee gran repercusión y se le otorga gran valor. 
En su análisis, destaca la importancia del sujeto y del objeto, del artista y de su obra de arte como tal, pero además incluye la intención de comunicación que poseen las imágenes por lo que pasa la tercera persona, el público o el espectador no solo se incluyen en el análisis de la imagen sino que pasan a formar una parte esencial.

Es necesario tener en cuenta que para Gombrich existe por un lado la naturaleza del ser humano y por otro su personalidad como ser único. La naturaleza del hombre consta de su biología, que es algo innato y que, en gran medida, compartimos todos los seres humanos; mientras que la personalidad está formada por la experiencia, la disposición psicológica y las circunstancias en general.

En resumen, las ideas fundamentales de Gombrich se basan en el relativismo y en un análisis exhaustivo desde un punto de vista historicista y evolucionista de la percepción de la imagen. Destacan como hilo conductor el artista, la obra y el espectador como tres puntos de vista en el arte, la evolución del arte conceptual y el abandono del naturalismo y su mimesis rigurosa, el uso de universales y la dificultad para distinguir naturaleza y convención. Además se agradece a Gombrich su esfuerzo por aclarar que su análisis proviene de la cultura occidental y trata sobre la cultura occidental, ya que es una cuestión bastante olvidada dentro de nuestra sociedad, la cual tiende a absorber y a generalizar el resto de culturas. 

En futuras entradas analizaré algunos de los textos a modo particular pero de momento no os aburro más.  Eso sí, debido al hecho de que los textos datan de 1960 y que Gombrich murió en el año 2001, dejo abierto el análisis de la representación pictórica desde un punto de vista de las nuevas tecnologías de la imagen y la información, fruto de la evolución hasta la actualidad, que se nos presenta en la informática y en los nuevos gustos y usos de la imagen. En el caso práctico de la arquitectura se trabaja constantemente con información visual y en ocasiones nos produce una sensación tan abrumadora que nosotros decimos que necesitamos “desconectar” para descansar de este mundo de la imagen.

Cómo nos afecta y cómo ha cambiado nuestra percepción psicológica. El avance de las tecnologías, los soportes informáticos, y los cambios sociales y culturales en estos últimos años han modificado el modo en que percibimos las imágenes. ¿Estamos preparados biológicamente para recibir la ingente cantidad de impulsos que nos llegan como información visual? ¿Cómo nos influye?


Limahoya.